Primeros auxilios psicológicos: ¿qué son y para qué sirven?
Frente a una situación de crisis, hay mucho que se puede hacer antes —y sin reemplazar— la psicoterapia. Los Primeros Auxilios Psicológicos son una herramienta breve, humanitaria y eficaz para acompañar a quien atraviesa una emergencia.
Cuando una persona acaba de vivir un accidente, un asalto, una pérdida repentina o una catástrofe, su sistema nervioso está en estado de alarma.
En ese momento no necesita —ni está en condiciones de— iniciar un proceso terapéutico. Necesita presencia, contención y orientación concreta. Para eso existen los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP).
Los PAP son una técnica de apoyo humanitario diseñada para el momento inmediato de la crisis. A diferencia de la psicoterapia, no buscan explorar la historia personal ni generar cambios profundos: su objetivo es ayudar a la persona a recuperar el equilibrio emocional suficiente para poder funcionar, y prevenir que una reacción normal al trauma se convierta en una secuela duradera.
TRES OBJETIVOS CONCRETOS
Toda intervención de PAP apunta a tres metas:
● Brindar alivio emocional inmediato: reducir la activación del sistema nervioso y acompañar el estado de shock.
● Facilitar la adaptación: conectar a la persona con sus propios recursos y redes de apoyo.
● Prevenir el desarrollo de psicopatología: evitar que una reacción normal al trauma se cronifique en algo más severo.
¿Funciona? La evidencia dice que sí.
Las personas que reciben PAP tras una situación traumática presentan menos síntomas de reexperimentación —pesadillas, flashbacks, recuerdos intrusivos— y reportan mayor bienestar subjetivo que quienes sólo reciben información.
EL PROTOCOLO ABCDE: UNA GUÍA FLEXIBLE
Una de las herramientas más utilizadas es el Protocolo ABCDE, desarrollado por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Se trata de cinco pasos que no deben entenderse como una secuencia rígida, sino como una oferta: cada paso puede adaptarse, invertirse o saltearse según las necesidades de cada persona.
A — Escucha activa: Dar espacio al relato sin presionar ni apurarse a dar soluciones. La persona necesita ser oída antes de ser orientada.
B — Ventilación: Respiración 4-4-4 para reducir la activación fisiológica visible: inhalar 4 segundos, sostener 4, exhalar 4.
C — Categorización: Identificar y jerarquizar las necesidades más urgentes. ¿Qué necesita esta persona ahora mismo?
D — Derivación: Conectar con redes de apoyo: familia, amigos, servicios institucionales o salud mental especializada.
E — Psicoeducación: Normalizar las reacciones esperables y evaluar señales de alarma que requieran derivación urgente.
LAS REACCIONES QUE SE ESPERAN SON NORMALES
Uno de los aportes más valiosos de los PAP es la psicoeducación sobre reacciones normales al trauma. El shock, la irritabilidad, las dificultades para concentrarse, el insomnio, las palpitaciones o el retraimiento social son respuestas esperables en alguien que acaba de vivir una situación extrema.
Nombrarlas y normalizarlas reduce el sufrimiento añadido que genera la alarma ante los propios síntomas.
“Una persona que siente que algo le pasa” después de un hecho traumático no está “volviéndose loca”: está reaccionando como cualquier ser humano reaccionaría.
Decírselo, con claridad y calidez, forma parte del trabajo.
¿QUIÉNES PUEDEN APLICAR PAP?
Los PAP no son exclusivos de los psicólogos. Pueden ser aplicados por cualquier profesional de la salud, trabajador social, personal de emergencias o voluntario que haya recibido capacitación básica.
Sin embargo, requieren preparación previa: conocer el protocolo, estar en condiciones emocionales para intervenir y saber identificar las señales que requieren derivación urgente a psiquiatría, como ideación suicida, psicosis aguda o agresividad intensa.
El cuidado del proveedor también es parte del modelo.
Quien acompaña situaciones de crisis está expuesto al desgaste empático y al burnout. Los PAP pueden aplicarse como herramienta de autoevaluación y de apoyo entre colegas.
PARA LLEVARTE
La próxima vez que alguien a tu alrededor atraviese una crisis, recordá:
“No necesitás tener todas las respuestas. Necesitás estar presente.”
Escuchar sin apurarse a resolver. Acompañar sin invadir. Normalizar sin minimizar. Esas son las herramientas más poderosas de los Primeros Auxilios Psicológicos —y están al alcance de cualquier persona entrenada.
Conocer los PAP no convierte a nadie en terapeuta. Pero sí da algo fundamental: la capacidad de hacer algo útil en el momento en que más se necesita.
¿Querés saber más o entrenar estas herramientas?
En Fundar Psi trabajamos con profesionales y equipos que quieren incorporar herramientas de intervención en crisis desde un enfoque Cognitivo Conductual. Si tenés preguntas o querés conocernos, el primer paso es la admisión.
